lunes, 2 de julio de 2012

Amanece Madrid.

El sonido inconfundible de la alarma de la Blackberry. Amanece Madrid. Se retrasan los despertadores y se adelantan las ganas de encontrarte. Lunes, martes, miércoles y para de contar. Días de diario y rutinas que se hacen de noche. Que si no te tengo, te invento. Y si no te invento, te olvido.
Tacones en noches ebrias y taxistas sobrios que intentan no reírse. Obsesionarme de ti sí, pero de él no. Treinta metros cuadrados y seis cuerdas de guitarra. Canción, cascos y un paseo por Alberto Aguilera. El bar que hace esquina con Bilbao y el concierto de después. Fuencarral en primavera y Gran vía en Navidad. La Plaza Mayor en invierno y ese parque que guarda un secreto... Madrid y yo buscando un amor, y el amor escondido en una boca, quién sabe si de metro.

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